Cómo hacer la carta de un restaurante paso a paso
Última actualización: 10 de octubre de 2026
Qué secciones incluir, cuántos platos poner, cómo escribir las descripciones y cómo ordenar la carta para que tus clientes elijan rápido.
Empieza por lo que realmente vendes
Antes de pensar en colores o tipografías, haz una lista de todo lo que sirves y marca lo que más se pide y lo que más margen te deja. La carta no es un inventario de la cocina: es una herramienta de venta. Un plato que casi nadie pide y que obliga a tener producto parado ocupa un sitio que podría usar otro plato más rentable.
Si tienes datos de tu caja registradora, úsalos. Si no, apunta durante dos o tres semanas qué platos salen cada día. Con esa lista ya sabes qué merece un lugar destacado y qué puedes quitar.
Las secciones de una carta clásica
Las secciones siguen el orden en que se come. En España lo habitual es este:
- Entrantes o para compartir: raciones, tapas, ensaladas.
- Primeros: sopas, cremas, arroces, pastas.
- Segundos o principales: carnes y pescados.
- Postres.
- Bebidas: a menudo en una carta aparte, sobre todo si tienes vinos.
¿Cuántos platos poner?
Menos de lo que crees. Entre cinco y ocho platos por sección es un buen límite para la mayoría de restaurantes. Con más opciones el cliente tarda más en decidir, duda más y, a menudo, acaba pidiendo lo mismo de siempre. Una carta corta también simplifica las compras y reduce el desperdicio en cocina.
Si tienes muchos platos, plantéate rotarlos por temporada en lugar de tenerlos todos a la vez.
Cómo escribir los nombres y las descripciones
El nombre tiene que decir qué es el plato. Las descripciones sirven para resolver dudas (con qué se acompaña, cómo está cocinado) y para dar ganas, no para adornar. Una línea suele bastar.
Evita los adjetivos vacíos como «delicioso» o «exquisito». Funcionan mejor los detalles concretos: el origen del producto, la técnica o el acompañamiento. «Merluza de pincho a la plancha con patata panadera» dice mucho más que «Merluza deliciosa».
El orden y el diseño también venden
Los clientes no leen la carta de arriba abajo: la recorren buscando. Por eso ayuda que cada sección tenga un título claro y que los precios estén alineados en la misma columna, lo que permite comparar de un vistazo. Coloca al principio de cada sección los platos que más te interesa vender.
Usa una sola tipografía legible para el texto y, como mucho, otra para los títulos. Si tienes logo, ponlo en la cabecera. Deja aire entre secciones: una carta apretada se lee peor y parece más barata.
No te olvides de la información obligatoria
Además de los platos, tu carta o tu establecimiento debe informar de los alérgenos y mostrar precios finales. Lo explicamos en detalle en nuestras guías sobre alérgenos y sobre precios en la carta.
Un ejemplo: la carta de un bar con cocina
Imagina un bar de barrio con cocina que quiere ordenar su carta. Tiene 38 platos entre raciones, bocadillos, platos combinados y postres, y la mitad casi no se pide. Una versión más clara podría quedar así:
- Para compartir (6 platos): croquetas caseras de jamón, patatas bravas, ensaladilla rusa, calamares a la andaluza, pimientos de Padrón y tabla de ibéricos.
- Ensaladas y verduras (4 platos): mixta, de tomate con ventresca, verduras a la plancha y ensalada templada de queso de cabra.
- Platos principales (7 platos): hamburguesa de ternera, solomillo al whisky, merluza a la plancha, pollo al ajillo, arroz del día, lasaña casera y un plato vegetariano.
- Bocadillos (4 platos): lomo con queso, calamares, tortilla francesa y vegetal.
- Postres (4 platos): tarta de queso, flan casero, arroz con leche y fruta de temporada.
Platos estrella y platos ancla
No todos los platos cumplen la misma función. El plato estrella es el que te da más margen y el que mejor te representa: conviene que el cliente lo vea enseguida. El plato ancla es uno caro, normalmente de producto, que hace que el resto parezca razonable al compararlo. No hace falta que se venda mucho: su trabajo es dar referencia.
Para destacar un plato sin recargar la carta basta con un recuadro, una línea de separación o la etiqueta «Recomendación de la casa». Si destacas seis platos, no destacas ninguno.
Errores frecuentes al hacer una carta
- Copiar la carta de la competencia sin comprobar si tu cocina y tus compras permiten hacer lo mismo.
- Poner platos que dependen de un producto que no siempre tienes. Mejor llevarlo a la pizarra del día.
- Mezclar tres o cuatro tipografías y colores. Se ve menos profesional y cuesta más leer.
- Olvidar la información práctica: horario de cocina, suplemento de terraza, si hay medias raciones.
- Dejar una errata en un precio o en un alérgeno. Pide a otra persona que revise la carta entera antes de imprimirla.
Lista de comprobación antes de imprimir
- Todos los platos tienen nombre, precio y, si hace falta, una descripción corta.
- Los precios incluyen el IVA y siguen el mismo formato.
- Los alérgenos están indicados plato a plato o remiten a una hoja visible.
- Las secciones siguen el orden en que se come.
- Has leído la carta en voz alta y a otra persona le ha parecido clara.
- Has impreso una prueba en tamaño real y se lee bien con la luz del local.
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