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Cómo escribir las descripciones de los platos de la carta

Última actualización: 10 de octubre de 2026

Qué debe decir una buena descripción, cuánto debe medir, qué palabras evitar y ejemplos antes y después para platos de bar y de restaurante.

Para qué sirve una descripción

Una descripción cumple tres funciones: aclara qué es el plato, resuelve las dudas más habituales del cliente y, de paso, ayuda a venderlo. Si el nombre ya lo dice todo, como «Tortilla de patatas», no hace falta añadir nada. Si el nombre es creativo o poco conocido, una línea de explicación evita que el camarero tenga que repetir lo mismo veinte veces por servicio.

Qué incluir y qué dejar fuera

  • El ingrediente principal y su origen, si lo tiene y es relevante: «Bacalao de Islandia».
  • La técnica de cocinado cuando cambia la idea que se hace el cliente del plato: «a la brasa», «al vapor», «en tempura».
  • El acompañamiento: «con patatas panaderas y pimientos de Padrón».
  • La salsa o el aliño si es distintivo.
  • Fuera: los adjetivos vacíos («exquisito», «delicioso», «espectacular») y la lista completa de ingredientes de la receta.

Antes y después: ejemplos

Estos ejemplos muestran cómo un cambio pequeño convierte una descripción genérica en una que informa y da ganas:

  • Antes: «Ensalada exquisita de la casa». Después: «Ensalada de tomate de huerta, ventresca de atún, cebolla tierna y aceitunas negras».
  • Antes: «Carrillera muy tierna». Después: «Carrillera de ternera estofada a fuego lento con vino tinto, sobre puré de patata».
  • Antes: «Postre de chocolate». Después: «Coulant de chocolate negro con helado de vainilla de Madagascar».
  • Antes: «Pollo especial». Después: «Muslos de pollo de corral marinados en limón y ajo, con patatas asadas».

Longitud y tono

Una línea o línea y media es suficiente. Si la descripción ocupa tres líneas, el cliente dejará de leerla y lo más probable es que se pierda el plato siguiente. Escribe en el mismo tono con el que hablas en el local: un bar tradicional no necesita un lenguaje de alta cocina, y un restaurante de autor no queda bien con frases demasiado coloquiales.

Mantén el mismo estilo en toda la carta: o todas las descripciones empiezan por el ingrediente principal, o todas por la técnica, pero no mezcles.

Cuidado con las promesas

Si escribes «casero», «ecológico», «de proximidad» o «sin gluten», el plato tiene que serlo de verdad. Los clientes y los organismos de consumo pueden reclamar si la carta promete algo que la cocina no cumple. Es mejor omitir un adjetivo que no puedas demostrar. Recuerda también que los alérgenos tienen su propio apartado y no deben quedar solo en la descripción.

Platos que necesitan nombre propio

Los platos de la casa pueden llevar nombre propio, como «Hamburguesa Mercado» o «Arroz del Capitán». Pero, si el nombre no dice nada, la descripción debe contarlo: «Arroz del Capitán: arroz meloso con rape, gambas y alioli casero». Pon el nombre del plato en negrita y la descripción en un tamaño menor y un gris suave, para que el ojo recorra primero los nombres.

Revisa antes de imprimir

  1. Lee cada descripción en voz alta: si te falta el aire, es demasiado larga.
  2. Tacha cada adjetivo que no aporte un dato concreto.
  3. Comprueba que los ingredientes que aparecen coinciden con la receta real.
  4. Pide a alguien que no conoce tu cocina que diga qué entiende de cada plato.
  5. Revisa la ortografía y los acentos, incluidos los nombres de platos en otros idiomas.

Cómo adaptar el estilo al tipo de local

  • Bar o taberna: frases cortas y directas, con el nombre del producto: «Chipirones encebollados con patata paja».
  • Restaurante de menú del día: describe solo lo que cambia cada día y deja el resto al camarero.
  • Restaurante de producto: da protagonismo al origen y a la temporada: «Guisantes de Getaria, jamón y huevo a baja temperatura».
  • Cafetería y desayunos: menciona el tipo de pan y el tamaño: «Tostada de pan de masa madre con tomate rallado y aceite de oliva virgen extra».
  • Comida para llevar: destaca lo que viaja bien y cuánto tarda.

Descripciones para platos sin carne o con restricciones

Los clientes vegetarianos, veganos o con intolerancias leen la carta con más atención que el resto. Si un plato es apto, dilo con una etiqueta clara, por ejemplo «Vegetariano» o «Sin gluten», y asegúrate de que lo es de verdad en toda la cadena de preparación. Un plato «vegetariano» con caldo de carne o con anchoas en la salsa es una queja segura.

Evita la vaguedad: «Plato vegano» no explica qué lleva. «Berenjena asada con hummus, granada y pan de pita» sí. Mantén la información de alérgenos separada y completa, tal como explicamos en la guía de alérgenos.

Errores frecuentes en las descripciones

  • Describir el plato con tantos ingredientes que parece una lista de la compra.
  • Repetir la misma palabra en todos los platos: «tradicional», «casero», «de la casa».
  • Poner una descripción larga a los platos baratos y ninguna a los que quieres vender.
  • Dejar nombres en otros idiomas sin explicar, como «poke» o «ceviche».
  • Cambiar la receta y olvidar actualizar la descripción en la carta.

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